Descubriendo Argentina – 24 horas en Buenos Aires

La primera escala de nuestro viaje por Argentina comenzó, como no podría ser de otra forma, por la capital federal, Buenos Aires. Fue una visita muy corta debido a la reunión del G20 que se iba a celebrar en la misma ciudad, algo que nos enteramos nada más llegar. Así que gracias a Donald Trump y Putin, entre otros, pasamos únicamente 24 horas en Buenos Aires y huimos a Iguazú por miedo a quedarnos enjaulados con las medidas de seguridad del evento.

Llegamos cansados haciendo varias escalas – Zurich – Sao Paulo – Buenos Aires – por lo que recomiendo conseguir vuelos lo más directos posibles.

Buenos Aires tiene dos aeropuertos principales – Ezeiza (o Ministro Pistarini) (código IATA EZE) es donde llegan la mayoría de vuelos internacionales, está aproximadamente a una hora del centro de la ciudad. Por el contrario el Aeroparque – Jorge Newbery (código IATA AEP) está a tan sólo veinte minutos del centro, está destinado principalmente a vuelos nacionales aunque también algunos internacionales a Brasil, Chile y Paraguay. Llama la atención poder ver tan de cerca el Río de la Plata desde Aeroparque.

Argentina es un país muy centralizado (atención al dicho “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”) y también sucede con las conexiones aéreas. Por suerte, además de Aerolíneas Argentinas y LATAM están surgiendo nuevas compañías aéreas low cost como Gol, Flybondi o Norwegian.

Llegamos un martes por la tarde y desde el aeropuerto de Ezeiza tomamos un taxi (45min gracias al tráfico fluido) que nos dejó en el hotel Claridge – Calle Tucumán 535. El Claridge es un hotel histórico de cinco estrellas muy bien ubicado pero que necesitaría una buena reforma. Años atrás en el hotel se hospedaron personalidades de todo el mundo.

A pesar del cansancio decidimos recorrer las calles que rodeaban a nuestro hotel porque el centro de Buenos Aires se queda rápidamente vacío cuando cierran los comercios, desgraciadamente por falta de seguridad. Muchas de las calles son semi-peatonales y podemos mezclarnos entre los porteños. Mis primeras sensaciones fueron de encontrarme en cualquier ciudad europea como Madrid, Lisboa o Barcelona, algo que me sorprendió estando lejos de casa.

Buenos Aires tiene una arquitectura bellísima. Algunos edificios del centro necesitan una reforma, aunque aportan un aire romántico y nostálgico de lo que fue uno de los países más ricos y granero del mundo. Más adelante comentaré la obsesión porteña de parecerse a París.

Tomamos un taxi que nos dejó en la plaza Dorrego – barrio de San Telmo – para cenar en un restaurante asiático – Saigon Noodle Bar – muy bueno – la carne la dejábamos para otro día. Regresamos pronto al hotel a descansar ya que teníamos un tour contratado a la mañana siguiente.

Después de madrugar más de lo habitual para estar de vacaciones y tomar un buen desayuno en el hotel Claridge, nos vinieron a recoger para un tour de cuatro horas en mini-bus con varias paradas.

Casa Rosada y Plaza de Mayo

La primera parada, como no podría ser de otra forma, fue en la plaza de Mayo, con la Casa Rosada al frente. En la misma plaza donde se fundó la ciudad de Buenos Aires en 1580 encontramos la Catedral Metropolitana – que no parece una iglesia – y el único edificio de estilo colonial que pudimos ver en todo Buenos Aires – El Cabildo. El motivo de esta escasez de edificios coloniales va relacionada con la obsesión porteña de finales de los siglos XIX y principios del XX por parecerse a París. Todo lo colonial se consideraba obsoleto.

De nuevo atravesamos en bus el barrio de San Telmo y, pasamos por el Almacén “Don Manolo” – quienes hayan leído las tiras de Mafalda saben de lo que hablo – porque según Quino – San Telmo es el barrio de Mafalda, Manolito, Susanita, Felipe y el resto de la pandilla. Me sorprendí a mi mismo por la emoción y alegría que sentí ver el almacén del padre español de Manolito, que tanto me hizo disfrutar de pequeño.

La guía nos contó que San Telmo había sido un barrio aristocrático y acomodado hasta que las familias más pudientes, huyendo de una epidemia de fiebre amarilla en 1871, trasladaron sus residencias a los barrios de Recoleta y Palermo. Las espaciosas casas que dejaron en San Telmo las familias adineradas se dividieron para acoger a grandes cantidades de emigrantes que llegaban a la ciudad, principalmente italianos y españoles, convirtiendo San Telmo en un barrio popular.

La Boca y calle Caminito

La segunda parada fue en el barrio de la Boca, famoso por el equipo de fútbol del Boca Juniors y su estadio “La bombonera” y sus casas de colores, especialmente en la calle Caminito.

El barrio de la Boca acogió el primer puerto de Buenos Aires – y es que la capital argentina es una ciudad portuaria – cuyos habitantes utilizaban los materiales utilizados para arreglar y pintar los barcos para construir y colorear sus casas.

Puerto Madero y la Recoleta

Dejamos la zona sur de la ciudad atravesando la zona más moderna y acomodada de Puerto Madero con numerosos rascacielos.

Del barrio acomodado de Puerto Madero pasamos a otro barrio acomodado pero más clásico y aristocrático: La Recoleta, con numerosas embajadas y villas de lujo. La última parada del tour guiado fue en el cementerio de La Recoleta, impresionante por la monumentalidad de sus tumbas y por las personalidades allí enterradas como “Evita” Perón en el mausoleo de la familia Duarte.

Avenida 9 de Julio y Teatro Colón

Aprovechamos que, tras nuestro tour guiado, nos dejan en la bulliciosa Avenida 9 de Julio. En el centro de la avenida nos encontramos con el famoso Obelisco donde los porteños se juntan para celebraciones o también para protestar. Presumen que se trata de la avenida más ancha de Sudamérica, pero no es cierto, en Brasil tienen una más ancha.

La visita guiada por el interior del teatro Colón vale la pena. Es muy interesante descubrir los secretos de este edificio. Precisamente mientras lo visitábamos estaban ensayando el espectáculo que verían los lideres del G20.

Por la tarde, nos despedimos de Buenos Aires tomando un taxi rumbo a Aeroparque para tomar un vuelo de Norwegian (qué extraño se hace ver esta aerolínea aquí) hacia Iguazú, mientras que la capital quedaba enjaulada para recibir a los líderes mundiales del G20. De camino a Aeroparque sorprende desde la autovía la visión del asentamiento Villa 31 comparada con el lujo y modernidad de los rascacielos de Puerto Madero.

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